miércoles, octubre 11, 2006

Enamorada de Cáncer

Cáncer el cangrejo del 22 de junio al 23 de julio

Al principio te va a costar saber si es un gentil doncella o una chiflada de remate. En época de lluvias te ahogará con sus pesares y cuando brille el sol te hará doblar de risa y te conmoverá con su ternura. Resumiendo es, pelín chiflada, un poco triste y muy imaginativa. Es posible que caiga un billete de su libro de poesía, piensa que sus gastos siempre quedaran mitigados por sus ingresos, pero si está depre o herida, puede tener impulsos para gastar su dinero. Seguramente mostrará un especial interés por tu cuenta ahorro y es posible también que el dinero sea uno de sus temas de conversación favoritos, pero no temas, no te mirará con desdén si no lo tienes, siempre y cuando te esfuerces por conseguirlo. Si quieres que deje de pensar en seguros, hipotecas, alquileres…. Llévatela a dar un paseo a la luz de la luna, veras como se convierte en una criatura de otro mundo cuando los rayos de la Luna iluminen sus ojos. Cuando la luna esté menguante, será tímida y dulce, pero con la luna llena puede hacer cualquier cosa, escribir un poema, componer una canción… naturalmente es entonces cuando su conversación es interesante.
Hay dos tipos de mujeres cáncer enamoradas, una es suave, femenina, tímida modesta, otra es mas bien pegajosa y esta otra de la que afortunadamente hay muy pocas puede ser un peligro. Cáncer no soporta que la critiquen, se siente herida por el ridículo y no puede aguantar que la rechacen. Es raro que se muestre abiertamente agresiva. Si no eres bondadosa y atenta con su madre no te lo perdonará, tiene sentido del humor pero cuidado no reaccionará favorablemente a los chistes de suegras. No esperes tampoco leer el diario de cuando tenia cinco años aunque seguramente lo tendrá bajo llave, pues si! Le gusta guardar secretos.
También tiene "miedos", miedo a no ser lo bastante bonita, miedo a no ser lo bastante inteligente, miedo de ser demasiado joven o demasiado vieja, da igual si es la Venus de Milo con el cerebro de Aristóteles, se sentirá inadecuada. Encárgate tu de decirle lo bonita e inteligente que es, si se lo repites a menudo, quizá le quede algo… Su estado de ánimo cambiará al menos cuatro veces al mes según los cuartos de luna, amen de ese par de veces por día (reflejo de las mareas) De una manera impredecible es predecible en cierto modo y eso la hace fascinante y misteriosa ( y a veces insoportable).
En la cocina dejará a un chef a la altura del cocinero de la mili. No necesita abrelatas ni congelados. La cocina, después del cuarto de los niños es su lugar preferido. Seria bárbaramente injusto jugar con el corazón de una chica cáncer, porque ella te amará, te honrará y hasta te fastidiará un poco con su devoción sincera. No des alas a un amor así si no sabes corresponderlo. Si solo quieres flirtear con ella tendrás graves problemas cuando acabe el partido porque no oirá el silbato. Sea dueña de una chica o de una taza de café, es para siempre. Y no se te ocurra preguntarle para que guarda los fusibles rotos o las doscientas medias sin pareja, en un futuro pueden ser útiles descuida! Y ni se te ocurra quemar el mantel de la tía Matilde, para ella todo tiene un valor sentimental. La paciencia es una de sus mejores virtudes. En cierto modo necesita que la mimen, tiene deseos de dejarse malcriar, necesita saber que tu no puedes vivir sin ella y puede llegar muy lejos para despertar tus instintos protectores, pero ojito! No te dejes engañar por su debilidad. Ese bebé desvalido que busca tu protección es muy capaz de valerse por sus propios medios. Cuando en una rencilla la dejes llorosa en casa, y esté segura de que tu ya estás en la esquina, es más que probable que se seque las lágrimas, ponga música y se dedique a ordenar los armarios.
Claro que a veces su depresión es autentica, averígualo y escucha la música con ella. El sacrificio y la bravura de que es capaz una mujer cáncer por aquellos a quienes ama, no reconoce límites. Si las cosas se ponen difíciles no te abandonará jamás y te recordará a una roca gigantesca. Sus hijos estarán muy apegados a ella, no te sientas desatendida si deciden tener bebes, piensa que cáncer rige la maternidad. Es extraña la forma de posesividad, inconmovible pero nunca agresiva. Ella aunque te vayas siempre te estará esperando, de su cocina surgirá un mágico aroma de especias y te preguntará como te sientes. Cuando estés relajada y la mires serenamente te preguntaras, "es una doncella lunar de algún jardín nebuloso, o es una encantadora chiflada?" pero la respuesta ya no te importará

Adaptado del Libro "Los signos del Zodiaco y el Amor" de Linda Goodman

Historias de Lesbianas - 4


El precio de una mentira blanca

"Para variar lo encontré con resaca y me costó un mundo convencerlo para que saliéramos a caminar. Mientras le contaba de Angélica y de la realidad cada vez más sólida de mi sexualidad, esperaba de todo corazón que fuera él quien tomara la decisión de terminar conmigo".

por Angie Inostroza

Me despedí de Angélica en el umbral de su casa. La besé con ternura y sin prisa, tratando de prolongar el máximo tiempo posible ese momento mágico; intentando guardar en mi corazón hasta el último detalle de sus húmedos labios recorriendo los míos. Con su aroma aún impregado en mi cuerpo, me encontré de frente con la temprana luz del sol. Había en mis ojos un brillo renovado y mis frías manos recordaban con nostalgia las cálidas voluptuosidades del cuerpo de mi rubia angelical. Sentía algo nuevo dentro de mi y lo veía reflejado en todas las cosas a mi alrededor. Una nueva persona había nacido en los brazos de Angélica; una criatura que se alimentó con su amor y que se hizo fuerte sólo cuando enfrentó la verdad que tanto se había negado a asumir. Y esa criatura era yo.

Por primera vez en mi vida recorría las calles con la frente en alto, orgullosa y satisfecha, porque ya no habían mentiras detrás de mis ojos. Encendí el último cigarrillo que me quedaba y mientras lo hacía recordé el perfil de Angélica recortado en la penumbra de su habitación, aspirando el humo de su cigarro y soplándolo con labios voluptuosos sobre mi pecho desnudo.
Mientras el sol de la mañana quebraba mi frente, me alisté para dar el siguiente y definitivo paso. Busqué unas pocas monedas en mi bolsillo, hice parar una micro y partí a la casa de mi pololo.

Para variar lo encontré con resaca y me costó un mundo convencerlo para que saliéramos a caminar. Mientras le contaba de Angélica y de la realidad cada vez más sólida de mi sexualidad, esperaba de todo corazón que fuera él quien tomara la decisión de terminar conmigo. Pero había olvidado un dato esencial. Cuando meses atrás le dije que me gustaban las mujeres, no le dije que yo era lesbiana; sin pensar mucho en las consecuencias, le dije que yo era bisexual, dejándole abierta sin darme cuenta la esperanza de que siguiéramos juntos.

- Bueno, si quieres puedes tenerla como "amante", pero para todos los efectos yo sigo siendo tu hombre. ¿Cierto?- me dijo con la voz llena de sarcasmo.

¿Por qué le dije que era bisexual? ¿Por qué le dije esa mentira?. Creo que lo hice para no herir sus sentimientos y para que no se diera cuenta así tan de repente que, entre otras cosas, nunca me gustó hacer el amor con él y nunca tomé en serio sus planes de matrimonio y de hijos. En el fondo, él había sido un gran amigo y yo quería aminorar su dolor lo más que se pudiera. Las mentiras blancas eran mi fuerte, pero esa vez me salió el tiro por la culata.

Afirmándose en mi supuesta bisexualidad, mi pololo creía que aún tenía una oportunidad conmigo y que a la larga yo optaría por la estabilidad y la vida "normal" que él me ofrecía. Nos despedimos sin haber terminado del todo nuestra relación.

A los pocos días me llamó para que conversáramos mejor el asunto. Para mi ya estaba dicho todo, así que no comprendía su insistencia en discutir algo que estaba más que claro. Nos juntamos en una plazuela cercana a mi casa y, con lo ojos llorosos, me confesó que estaba tan mal con todo lo que estaba pasando que había tenido que consultar a un sicólogo. Según él, este sicólogo le había dicho que la bisexualidad como tal no existía y que una persona o es heterosexual o es homosexual, sin términos medios. En resumidas cuentas, una mujer heterosexual podía tener tendencia homosexual (eso era lo que él pensaba de mi), pero a la hora de elegir entre uno o lo otro siempre terminaría optando por un hombre. Lo que mi pololo quería darme a entender con esta teoría era que yo lo amaba a él y que Angélica era una especie de etapa perfectamente superable.

- Por eso, lo que tienes que hacer ahora es decidirte - me dijo sonriendo, seguro de que él sería el elegido y de que todo esto no había sido más que un desliz.

- Entonces tenemos que terminar definitivamente. Soy lesbiana y nunca había estado más segura que ahora - le contesté mirándolo a los ojos y con mi verdad como único escudo.

Lo que pasó después nunca me lo habría imaginado. Mi, desde ese momento, ex-pololo se puso de pie y, gritándome furioso, me dijo que me fuera entonces con la "degenerada" y "rarita" de mi amiga, porque sólo al lado de ella una "anormal" como yo podría estar bien. Agregó que no le interesaba ser mi amigo, ya que él me quería para tener hijos y no para cultivar una linda amistad.

Así que, finalmente, había aparecido el simio que todo hombre lleva dentro. Quise creer que todo lo que me decía era producto del dolor y del despecho y que todas esas palabras hirientes provenían de un ser atacado en lo más profundo de su hombría al ser cambiado por una mujer.

Pero analizándolo mejor, ¿para qué querría yo tenerlo como amigo?. ¿Cuántas veces en el pasado le oí decir que a los gays había que volverlos hombres a puras patadas? ¿Cuántas veces lo vi mirar con desprecio a las parejas de hombres homosexuales y mujeres lesbianas que llenaban las discos a las que yo lo llevaba? Y descubrí algo en lo que nunca me había fijado, y era que él representaba todo lo que yo detestaba en una persona: era intolerante, discriminador y, más encima, homo y lesbofóbico.

Esa noche terminamos definitivamente, y por fin me sentí libre. Había terminado por fin con esa maldita dualidad que me apretaba el corazón. Ahora era cuando empezaba de verdad mi nueva vida. Tendría que empezar de cero e ir descubriendo de a poco las nuevas posibilidades que me esta me ofrecía. Pero no tenía miedo. Estaba lista para nacer de nuevo.


Enamorada de Géminis

Géminis los gemelos del 22 de mayo al 21 de junio


Envidias para tus adentros a los potentados orientales con sus harenes? Pues no necesitas resignarte a ensueños románticos, cásate con una muchacha Géminis y ya está. Eso te garantiza que tendrás por lo menos dos esposas diferentes y alguna vez para los fines de semana, hasta tres o cuatro. Claro que la cosa tiene su bemol. Es difícil conseguir que se asiente un poco durante el tiempo suficiente para tomarse en serio la pasión o cualquier otra cosa. Su mente está continuamente viajando y simultáneamente va haciendo los comentarios. Pero si miras un poco más hacia adentro habrá un lugar, donde, escondida entre las demás mujeres que la forman, encontrarás una romántica, capaz de demostrar una pasión intensa si tu puedes conseguir que la fusión de lo mental, lo espiritual y lo físico sea completa. La edad puede ser un indicio importante de lo que puedes esperar, porque hasta que las gemelas maduran, el romance no es mas que un juego para ellas. Pueden ser impredecibles en una medida increíble. Primero, Géminis caerá en un arrebato de éxtasis por obra de tu sonrisa, tu voz, tu manera de andar. Después cambiará bruscamente y empezará a criticártelo todo, desde los calcetines hasta la forma en que te cortas el pelo, y por lo general lo hará con tan agudo y cortante sarcasmo que tendrás que aplicar tintura de yodo a tus heridas. Sin embargo, no por eso te retires de la puja por conseguir una pareja Géminis. Recuerda que tendrás al menos dos por una, lo que indiscutiblemente es buen negocio. Las mujeres mercurianas no son tan falsas de corazón como puede parecer a veces. La actividad de su imaginación crea muchas fantasías. El romance es la forma de expresarlas más fácil que encuentran, y una mujer Géminis tiene, por lo menos el doble de cosas para expresar que otras mujeres. La muchacha Géminis necesita que la compadezcas, no que te enojes con ella. Le resulta dolorosamente difícil interesarse por una sola persona a la vez. Cuando encuentra alguien que es adecuadamente creativo, que se mueve cómodamente en el ambiente del ballet o en el mundillo literario vuelve a surgir la dualidad. Mientras estén recorriendo el museo, el otro yo de ella empezará a preguntarse si su chica tendrá bastante sentido práctico para ganarse la vida o la sensatez suficiente para saber donde pisa. Confío en que todo esto te servirá para entender mejor y con mejor disposición cuales son los conflictos propios de los nacidos en Junio. Concédele crédito. Por lo general Géminis conseguirá arreglárselas sola con la perplejidad que le ocasiona su propio y complejo carácter, sin cargarte a ti con ella. Es una compañera vivaz y alegre. Durante la mayor parte del tiempo (cuando esté bien de ánimo), será un chisporroteo de vivacidad, te divertirá con sus observaciones despiertas e ingeniosas y conversará con inteligencia de casi todos los temas posibles. La muchacha regida por Mercurio anhela estar real y verdaderamente enamorada pero no lo consigue. Esta ávida de maternidad, pero no pocas veces la maternidad también la elude. Encuentra una perfección diferente en cada mujer que conoce, mientras busca incansablemente a aquella que reúna todas las cualidades que ella necesita para ser feliz. Encontrarás en ella a un gran compañera. Una joven mercuriana te seguirá en cualquier cosa, desde el submarinismo hasta las carreras de automóviles, el ciclismo o el tenis. Se mostrará interesada por todos los deportes al aire libre, sin dejar de aparecer suave y femenina como una borla para polvos, ni de tener una mente rápida como un látigo. Tienes derecho a que se te advierta que esta chica puede creer sinceramente que está enamorada y al mismo tiempo encontrar que otras chicas son atractivas. A menos que esté cerca de ti todo el tiempo, es capaz de olvidarte con más rapidez que cualquier otra mujer del zodiaco. Está en su naturaleza aceptar el cambio y buscarlo incluso. Por suerte para las chicas que se enamoran de ellas, las Géminis se asientan y llegan a tener un conocimiento más profundo de su propia naturaleza antes de que sea demasiado tarde. Una vez que le hayas declarado tu amor, y que ella te haya aceptado, bien puedes compadecer a todas las mujeres que están condenadas a una vida entera de monogamia con una sola mujer. Casada con ella, tendrás varias esposas. La esposa numero uno se adaptará a todo lo que esperes de ella, podrás tener incluso su fidelidad siempre y cuando no seas lo bastante interesante como para haberte ganado su auténtico amor. Esta esposa jamás te pondrá mal gesto si cambias de trabajo y tenéis que cambiar de ciudad. Le fascinará la aventura, y es posible que tenga una cabeza excepcionalmente buena para los negocios. Tu esposa número dos será caprichosa, es importante que lo sepas. Tendrá sus momentos satíricos en los que podrá mostrarse alternativamente cínica e impertinente. Al mismo tiempo, mentalmente será un desafío para ti. Pero una mujer necesita ese estímulo, o no? La vida no la escandalizará fácilmente y no se dejará llevar por los prejuicios.

Adaptado del Libro "Los signos del Zodiaco y el Amor" de Linda Goodman

Historias de Lesbianas - 3


Una noche en un castillo

"Hasta que por fin llegamos a su casa. Vivía en un enorme caserón de dos pisos que había pertenecido a su familia por generaciones. Ahora, añoso y frío, había sido entregado a ella, quien lo mantenía oscuro pero acogedor, decorado con un estilo medieval o gótico. No podría explicarlo, pero me sentí en las entrañas del castillo del Conde Drácula, lista y dispuesta para ser devorada, idea que me resultaba absolutamente deliciosa".

- "¿Vámonos a mi casa? - me dijo la rubia Angélica, mientras tiraba de mi mano para acercarme a ella.

Debo reconocer que sus palabras me provocaron un terrible nerviosismo. Nuevamente desfilaron por mi cabeza las mismas preguntas que me habían atormentado durante todo ese último mes: ¿Qué va a pasar cuando estemos solas? ¿Qué voy a hacer con semejante mujer?.

Hubiera matado en esos instantes por un manual de instrucciones o una guía "Hágalo usted misma en diez simples pasos". Mi inexperiencia estaba jugandome una mala pasada; estaba a punto de dejar pasar aquel momento mágico que tanto había esperado por el simple temor que me provocaba lo desconocido. ¿Y si me voy? ¿Y si vuelvo a mi casa, a mi tranquilidad, al mundo real, a mi pololo y a la rutina?. Mientras pensaba en todo esto, la rubia ya había hecho parar un taxi y me invitaba a subir, ofreciéndome sus brazos como protección contra el frío y contra las oscuras calles de la ciudad que el vehículo atravesaba a toda velocidad.

Vi pasar por las ventanas todo lo que yo había sido, toda la mediocridad de mi vida en penumbras, de mi falsa alegría en la que todo era importante, menos mi propia felicidad. La opinión de mi familia, lo que pensaran mis amigos, lo que me fueran a decir en el trabajo, lo que fueran a pensar de mí todos y cada uno de los habitantes del planeta tierra.

Y me di cuenta que proteger a los que quería para que no pasaran un mal rato por mi culpa, me estaba costando mi propia felicidad. No podía permitir que personas que ya tenía su vida hecha interfirieran y se sintieran con derecho a opinar sobre lo que sería la mía, mi vida, la vida de una mujer hecha y derecha de veintiséis años.

Apreté la mano de Angélica y miré hasta el fondo de sus ojos verdes.¿Cómo podía ser algo malo querer entregar y recibir amor de esa mujer tan bella?.

Hasta que por fin llegamos a su casa. Vivía en un enorme caserón de dos pisos que había pertenecido a su familia por generaciones. Ahora, añoso y frío, había sido entregado a ella, quien lo mantenía oscuro pero acogedor, decorado con un estilo medieval o gótico. No podría explicarlo, pero me sentí en las entrañas del castillo del Conde Drácula, lista y dispuesta para ser devorada, idea que me resultaba absolutamente deliciosa.

Angélica apareció con dos copas en la mano y más vino. A esas alturas de la noche yo ya estaba bastante mareada, pero también estaba nerviosa, así que no rechacé el ofrecimiento. La puerta de salida estaba frente a mí, invitándome a salir corriendo y terminar de una vez con este incómodo episodio. Pero mis piernas no me obedecían; quería estar ahí, quería que ella me besara, que me abrazara, que me tocara; quería descubrir de una vez y para siempre si existía aquello llamado deseo, quería en pocas palabras conocer aquello que antes sólo había leído en los libros. Y todo eso se resumía en una sola cosa: quería tener un orgasmo.

Angélica llenó lentamente las copas mientras yo encendía su equipo de música y ponía undisco compacto de Tori Amos. La habitación en la que estábamos era enorme, y como mobiliario sólo tenía un sillón azul, una mesa para cuatro personas y un estante para los libros y la radio, por lo que la música se veía magnificada por el eco proveniente del vacío.

Sentadas en el sillón brindamos por habernos conocido y por estar juntas en aquella noche mágica de luna llena que prometía aún mucho más. Angélica vestía una blusa blanca, y por los botones entreabiertos podía ver el encaje de su ropa interior. Entre conversación y conversación, se acercaba cada vez más a mi. Yo estaba inmóvil en mi sitio, asustada. Ella, notando mi nerviosismo, me pidió que me relajara, que me dejara llevar, que rompiera esa barrera que me impedía ser yo misma y que me impedía ser feliz.

Su boca estaba muy cerca de la mía y su aliento cálido terminó por derribar todas mis defensas. Lentamente y en forma cautelosa, posó sus labios en los míos y me regaló mi primer beso de amor. Su boca de mujer era dulce y suave, sus labios suculentos me recorrieron con una suavidad y ardor hasta entonces desconocidos para mí.

Todo era nuevo y delicioso, yo era como arcilla que adquiría por fin su forma definitiva bajo el poder de sus manos. De a poco y sin agresividad nos despojamos de nuestras ropas, entregándole yo la primicia de mi cuerpo y enseñándome ella la tersura de su piel.

Tuve que luchar en mi mente contra los prejuicios propios de una cultura fálica que no se concibe el sexo si no existe un pene de por medio. Pero esa noche Angélica me enseñó que el pene es un accesorio facilmente reemplazable y que nadie mejor que una mujer para dar placer a otra mujer. Sin necesidad de un manual de instrucciones, amé a Angélica con todo mi cuerpo, recorrí sus formas y sus rincones mas ocultos, le di todo el amor que había acumulado durante veintiseís años, descubrí mil caricias nuevas y recibí toda su ternura, toda su humedad, todo su aroma, todo el fuego de su pasión.

Por la mañana despertamos abrazadas. A diferencia de lo que me ocurría con mi pololo, la cercanía de su cuerpo sudoroso y el aroma que se desprendía de su piel no me causaron rechazo. Y no lo hicieron porque yo era parte de él. En una noche de amor fuimos una, y no fue por obligación, por deber o porque no me quedaba otra salida. Fue porque así lo quisimos y así lo deseamos. Ahora solo me quedaba una cosa por hacer: terminar con mi pololo y empezar por fin a vivir.