viernes, mayo 18, 2007

Un encuentro muy esperado

Soledad se ponía en punta de pies para ver a la gente que arrivaba del vuelo proveniente de Miami. Después de 15 años sin verse, tenía serias dudas sobre si podría reconocer a su amiga Lena...aún a pesar de la abundante correspondencia mantenida en esos años, intercambio de e-mails, fotos, cartas, paquetes...no quería pasar por la verguenza de que Lena pasara a su lado y no supiera quién era.
Mientras miraba, recordaba el momento en que años atrás se despidieron en ese mismo aeropuerto. El padre de Lena había decidido emigrar, y a una Lena con dieciocho años y sin trabajo no le quedaba otra opción mas que irse con su familia. Habían llorado mucho, abrazadas, antes que el avión partiera. Eran las mejores amigas del mundo, las mas unidas, las mas cómplices. Se entendían con solo un intercambio de miradas.
El tiempo había pasado y muchas cosas en la vida de ambas. Soledad se había casado, pero el matrimonio no duró mas que dos años...la vida con su marido se le hacía intolerable, sobre todo en lo sexual...llegó al punto de detestar el tener que acostarse a su lado, aunque él no intentara tocarla. Eso desbarató la relación hasta que decidieron divorciarse. Luego habían venido las experiencias con otras mujeres...desde que se divorciara, solamente había tenido sexo con mujeres. Se lo había contado a Lena con un poco de verguenza casi un año después que comenzaron, pero para su sorpresa Lena jamás la juzgó sino que le apoyó totalmente en lo que decidiera.
Al fin la vio, cargando una maleta de cuero marrón y una gran mochila verde. La reconoció de inmediato, y la emoción le cerró el estómago. Lena buscaba con la mirada y la sonrisa que puso al verla le dijo a Soledad que ya le había reconocido. Sonreían tontamente hasta que Lena dijo:
- Bueno mujer...¿qué no vas a abrazarme?.
Soledad soltó una risita nerviosa y se abrazaron, fuertemente, un abrazo tanto tiempo esperado. Durante todo ese tiempo Lena había sido para Soledad algo así como el hilo de la cometa...la seguridad de que alguien, aunque estuviera a kms de distancia la comprendía y no la juzgaba. Se despegaron un poco y la mirada de Soledad expresaba ternura al mirar a Lena, su Lena. Tomó la mochila verde y salieron hasta el estacionamiento del aeropuerto. Subieron al pequeño auto utilitario de Soledad.
En poco rato estaban en el edificio donde Soledad vivía. Bajaron la mochila y la valija. Soledad vivía en un loft, que había sido un antiguo apartamento, ella le habia hecho hacer un entrepiso que oficiaba de dormitorio y el resto del lugar tenía sillones, una pequeña mesa redonda con cuatro sillas, un equipo de audio bastante caro, un televisor y un video perdidos en un rincón....denotando que la música era lo primordial para ella. Dos enormes ventanales iluminaban el lugar ubicado en un cuarto piso. Lena recorrió el lugar curiosa, para al fin decir.
- Me gusta. Vaya, no pensé nunca que terminarías viviendo en la Ciudad Vieja.
- Era barato...por eso me decidí. Además tengo todo a mano.
- Cierto. Oye...tengo que tomar un baño.
- Claro, ya tienes tohallas limpias, en el botiquín tienes jabón y shampoo...lo demas solo lo pides.
- Bien.
Lena se metió al baño, mientras Soledad comenzaba a sentirse muy extraña. Reconocía ese cosquilleo en el estómago...siempre le pasaba cuando una mujer la atraía...pero...¿Lena?. La vio entrar al baño y tuvo que reconocer que aunque no era una belleza clásica, le gustaba. Sacudio la cabeza llamándose loca y sonrió...la edad la estaba poniendo demasiado degenerada. Se puso en pie, fue hasta la cocina y puso agua a calentar para hacer un té.
- Soledad...
- ¿Sí? - dijo ella, saliendo de la cocina...casi pega un respingo al ver a Lena solo con una tohalla alrededor del cuerpo, que dejaba ver sus piernas bien torneadas, y el cabello largo y mojado, oliendo a jabón y shampoo. Bajó la vista para evitar que Lena notara su azoro.
- ¿Me das un masaje en la espalda?. Estos viajes en avión siempre me dejan tensionada.
- Claro...
- Subamos, así me tiendo en tu cama y descanso mientras tanto.
Lena subio primero y Soledad le miraba el trasero mientras la seguía...las cosquillas en el estómago aumentaban y se sentía excitada con solo pensar en tocar a Lena. Y por otro lado se sentía mal al tener esos pensamientos. Lena se tendió sobre la cama y bajó la tohalla hasta bastante por debajo de la cintura...tanto que el inicio de las nalgas se podía ver perfectamente. Soledad se sentó a un lado de la cama, y comenzó a masajear el cuello de su amiga.
- Se siente muy rico.
- Bueno...siempre han dicho que soy buena en esto.
- Lo eras desde antes que yo me fuera.
Rieron ambas. Lena siempre había acumulado tensión en la espalda, sobre todo antes de los exámenes y Soledad se ocupaba de relajarla con masajes.
- Siempre me gustaron tus masajes - susurró Lena. De pronto Soledad sintio que una mano estaba acariciando su pierna, subiendo hacia su muslo, abriendose paso por debajo de la cortísima falda que Soledad llevaba.
- ¿Qué haces? - preguntó Soledad, bajando el cuerpo hasta que su boca quedó junto al oído de Lena. Ella abrió los ojos, volvió un poco la cabeza y respondió - Acariciarte...¿que no lo notas?.
- Claro que lo noto....¿acaso tratas de seducirme?.
- Es lo que vine pensando todas estas horas en el avión.
- ¿Por qué?.
- ¿No te parece buena forma de festejar un reencuentro luego de una separación de quince años?....¿Y por qué conversas tanto?. ¿Acaso no lo deseas?.
A modo de respuesta Soledad besó el cuello de Lena, mordisqueando luego el lóbulo de la oreja de la morocha. Quitó la tohalla y la tiró al medio de la cama...quería verla así, desnuda, en su cama...con su lengua recorrío a lo largo de la columna, bajando hasta las nalgas. Las besó con pasión y con las manos indujo a Lena a separar las piernas...para poder meter la cabeza allí, y lamer la raja, que ya estaba húmeda. El aroma que provenía del interior de Lena la embriagó. No podía creer que estuviera sucediendo eso, pero al mismo tiempo...sabía que era lo que había esperado todo ese tiempo. Lamío rápidamente sobre los labios de la vagina de Lena, hasta que encontró al clítoris y se entretuvo con él...lamiendolo dulcemente. Lena empezó a moverse acompañando su ritmo y gemía....
- Dejame poner boca arriba...quiero verte...
- No - dijo Soledad....ya tendremos tiempo....- y siguió con su trabajo sincronizado de lengua sobre el clítoris...cuando ya estaba tan húmeda que hasta le daba trabajo respirar, empezó a penetrarla con la lengua, muy rapidamente. Quería que se viniera, que gozara ... Lena emitió un gritito cuando se corrió, derramando todos los jugos en la boca de Soledad, que se ocupó de no dejar rastros...sabían extraño, dulce y penetrante. Conocer el sabor de su amiga fue sublime.
Apenas se separó Lena se volvió y le quitó la camisa como desesperada....Soledad no llevaba brasier, así que Lena se prendió de sus senos, chupandolos como desesperada...en pocos segundos Soledad estaba que hervía, y Lena seguía ensañada con sus senos.
- Si sigues así....me correré....
- No....aún no...quiero que hagamos un 69....
Soledad se puso en pie, y desde la cama Lena le ayudó a quitarse la falda y el calzón, mientras la besaba por todos lados, sorprendiendo a Soledad con su fogosidad. Soledad se colocó sobre Lena, de tal modo que su vagina quedó justo frente a los ojos de su amiga....y la vagina de Lena al alcance de su boca. Atrapó el clítoris hinchado con su boca, poniendola en forma de O, para sorberlo lentamente....mientras sentía la lengua de Lena subir y bajar por su raja, como si estuviera lamiendo una paleta de caramelo....si de algo estaba segura que esa no era la primera vez de Lena con una mujer. Sin poder evitarlo comenzó a moverse para sentir mas a Lena, mientras apuró su trabajo de lengua sobre la vagina de ella. Cuando Lena metió su lengua dentro de la vagina, Soledad sintió que comenzaba a venirse sin poder hacer nada para retrasarlo. Como si hubiera comprendido Lena apuró el trabajo, como si quisiera meter su lengua hasta lo mas profundo. El orgasmo fue muy fuerte y duró varios segundos...y por la abundancia de jugos que emitía Lena, comprendió que lo habían tenido al mismo tiempo. Se quedó sobre ella, con la cara a escasos centímetros de la vagina dulce de Lena, jadeando.
Las manos de Lena acariciaban sus nalgas...y unos dedos juguetones comenzaron a buscar al clítoris.
- ¿Pretendes matarme?.
- Quizás - respondió Lena, mientras recorría con sus dedos la raja que tenía tan a la vista. Estimulo el clítoris, que en pocos segundos estaba hinchado de nuevo - creo que tu cuerpo no tiene inconvenientes en que continue.
- Tampoco yo - dijo Soledad, que se sentía caliente de nuevo. Lena metió tres dedos de un golpe en el interior de la lubricada vagina de Soledad, entrando y saliendo a un ritmo que parecía demasiado rápido, pero que enloqueció a Soledad...que en pocos minutos tuvo otro orgasmo aún mas fuerte que el primero.
Descansaron unos minutos antes que Soledad se acostara junto a Lena, mirandola y acariciandole el cabello. Lena levantó la mano y recorrió el rostro de Soledad con dos dedos, como reconociendola. Se dieron un beso en la boca, el primero, con el sabor de ambas mezclado, un beso profundo que sellaba ese reencuentro de años, la consumación de ese vínculo tan fuerte que tenían y que ahora comprendían mejor...todo el tiempo había sido amor encubierto.http://www.antinouslibros.com/catalog/images/ALLI%20TE%20ENCUENTRO.JPG

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